Viajes de grupo a Sicilia
Un volcán activo sobre el mar, mercados donde se come de pie y templos griegos al atardecer: en Sicilia subes al Etna por la mañana y te bañas a los pies de Taormina por la tarde. Nuestros viajes de grupo te la descubren junto a gente que, como tú, busca trekking, street food y mar.
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¿Qué zona de Sicilia elegir?
Palermo y la Sicilia occidental
Palermo se vive entre los mercados de Ballarò y la Vucciria, los palacios barrocos y las iglesias árabe-normandas, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO junto con las catedrales de Monreale y Cefalú. Si sigues hacia el oeste llegas a Trapani, puerto de salida hacia las Islas Égadas, a las salinas con molinos de viento entre Trapani y Marsala y al pueblo medieval de Erice, en lo alto de un monte con vistas al mar. Es la Sicilia del cuscús de pescado, del vino de Marsala y de los atardeceres sobre las salinas.
Catania, el Etna y Taormina
Catania está construida con piedra volcánica, tiene uno de los mercados de pescado más animados de la isla y una vida nocturna que llena las plazas hasta tarde. Sobre la ciudad se alza el Etna, el volcán activo más alto de Europa, con excursiones que van de los cráteres Silvestri, fáciles de alcanzar, a los senderos de altura con guías vulcanológicos. Al norte, Taormina mira al mar desde arriba: el teatro antiguo tiene el Etna de fondo, y bajo el pueblo está Isola Bella, una pequeña reserva unida a la orilla por una lengua de cantos rodados.
Siracusa y el Val di Noto
Siracusa se reparte entre el parque arqueológico de la Neápolis, con el teatro griego y la Oreja de Dionisio, y la isla de Ortigia, el casco antiguo rodeado de mar, con la catedral construida sobre un templo dórico. En el interior, las ciudades del Val di Noto se reconstruyeron en estilo barroco después del terremoto de 1693 y hoy son Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO: Noto con su piedra color miel, Ragusa Ibla encaramada en una colina y Modica, famosa por su chocolate elaborado en frío.
Agrigento y la costa sur
El Valle de los Templos de Agrigento es uno de los parques arqueológicos más grandes del Mediterráneo, y el Templo de la Concordia está entre los templos dóricos mejor conservados del mundo. El mejor momento para visitarlo es a última hora de la tarde, cuando la piedra se tiñe de naranja. A lo largo de la costa sur encontrarás playas amplias y poco urbanizadas, la reserva de Torre Salsa y, más al oeste, el parque arqueológico de Selinunte, con los templos asomados al mar.
Las islas menores: Eolias y Égadas
Las Islas Eolias, al norte, son siete islas volcánicas Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO: en Vulcano el agua burbujea por las fumarolas submarinas, en Lípari se camina entre las antiguas canteras de piedra pómez y en Stromboli, con guía, se sube al atardecer para ver las explosiones del cráter. Al oeste, las Islas Égadas son más llanas y tranquilas: en Favignana te mueves en bici entre Cala Rossa y las antiguas canteras de toba, mientras que Levanzo y Marettimo son perfectas para el snorkel y los senderos junto al mar.
¿Cuándo ir a Sicilia?
Los meses más cómodos son abril, mayo, junio, septiembre y octubre: temperaturas agradables para visitar ciudades y yacimientos arqueológicos, mar apto para el baño desde junio y todavía cálido hasta octubre. Julio y agosto son perfectos para las islas y las playas, pero en el interior y en Agrigento el calor de las horas centrales es intenso, así que conviene hacer las visitas a primera hora de la mañana o hacia el atardecer. En invierno Palermo, Catania y Siracusa siguen siendo agradables, y en el Etna suele haber nieve: incluso puedes esquiar mirando al mar. En primavera el campo está verde y en flor, y la Semana Santa trae procesiones muy sentidas en muchos pueblos, de Trapani a Enna.
Qué ver en Sicilia
Entre Palermo y Trapani, el templo dórico de Segesta se alza solitario en una colina, con el teatro griego un poco más arriba, y en la costa la Reserva del Zingaro solo se recorre a pie, entre calas y senderos a pico sobre el agua, hasta los farallones y la almadraba de Scopello. En el centro de la isla, en Piazza Armerina, la Villa Romana del Casale conserva uno de los conjuntos de mosaicos romanos más grandes del mundo, con las famosas chicas en bikini.
Hacia el Etna, las Gargantas del Alcántara son un cañón de columnas de basalto por el que corre un río frío incluso en verano, mientras que en Caltagirone los 142 escalones de la escalinata de Santa Maria del Monte están decorados con mayólicas, todas distintas. En la costa sur, la Scala dei Turchi es un acantilado de marga blanca que baja en escalones hasta el mar, y en el sureste la reserva de Vendicari reúne playas salvajes, una antigua almadraba y lagunas donde se detienen los flamencos.
Del blog de WeRoad
Sicilia es la isla más grande del Mediterráneo y las distancias hay que tomárselas en serio: entre Palermo y Catania hay unas dos horas y media de autopista, y los trenes son lentos y poco frecuentes fuera de las líneas principales. Se llega en avión a Palermo, Catania, Trapani o Comiso, o en ferri, con los barcos nocturnos desde Nápoles y Génova o cruzando el estrecho de Mesina, de Villa San Giovanni a Mesina, en unos veinte minutos. Para las islas menores hay hidroalas y ferris que, con mala mar, pueden cancelarse: mejor dejar algo de margen en los planes.
Aquí se come a todas horas. El día empieza con granita y brioche, a mediodía encuentras la pasta alla Norma en la zona de Catania y la pasta con sardinas en Palermo, y el debate entre arancina o arancino divide la isla entre oeste y este. Entre los dulces están los cannoli, la cassata y todo lo que se puede hacer con el pistacho de Bronte y las almendras de Avola, y entre los vinos vale la pena probar el Nero d'Avola, los tintos del Etna y la Malvasía de Lípari.
Las fiestas patronales son parte de la identidad de la isla: en Catania la de Santa Águeda, a principios de febrero, llena la ciudad durante tres días, y en Palermo el Festino de Santa Rosalía, a mediados de julio, termina con fuegos artificiales sobre el mar. La opera dei pupi, el teatro de marionetas con los paladines de Carlomagno, es Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO y todavía se puede ver en los pequeños teatros de Palermo y Catania. Con un viaje de grupo tienes traslados y ferris ya organizados, y más tiempo para disfrutar del mar, la comida y las noches en grupo.
Preguntas frecuentes
¿Cómo funciona WeRoad?
Elige tu viaje según las fechas de salida, los destinos y el mood de viaje y... ¡reserva! Una vez recibas el correo confirmando tu viaje, reserva el vuelo de ida y vuelta desde/hacia el destino - no, no está incluido en el paquete, ¡nos gusta la flexibilidad! 15 días antes de la salida, el Coordinador creará un grupo de WhatsApp para que puedas empezar a conocer a tus futuros compañeros de viaje. Ya está: ¡disfruta de tu viaje WeRoad! Compartirás experiencias increíbles, descubrirás la cultura local y vivirás cada minuto al máximo; probablemente, derramarás alguna lagrimita cuando llegue el momento de despedirse, ¡pero es totalmente normal! (Para saber más sobre Cómo funciona, ¡lee aquí!)
¿Hay límites de edad?
Sí: organizamos los grupos por franjas de edad y también hay salidas para todas las edades. Echa un vistazo y encuentra el WeRoad perfecto para ti.
¿El vuelo está incluido?
El vuelo no está incluido, ¡nos encanta la flexibilidad! Así tendrás total libertad para elegir desde qué aeropuerto salir, con qué compañía aérea volar, cuántas escalas hacer y, si te apetece, quedarte unos días más en el destino. Obviamente, podemos ayudarte a elegirlo (aquí tienes soporte para la compra de vuelos) y, además, tenemos muchos descuentos que podrás aprovechar con algunas de las principales compañías aéreas.
¿Cuál es la mejor época para hacer un viaje organizado a Sicilia?
Los meses más prácticos para un tour itinerante son la primavera y el principio del otoño: el clima es más llevadero para visitar ciudades, zonas arqueológicas y espacios naturales. El verano es ideal si lo tuyo es el mar, pero en las horas centrales el calor puede ser intenso, sobre todo en el interior.
¿Mejor Sicilia oriental u occidental?
Depende de lo que más te interese. La parte oriental combina el Etna, Catania, Taormina, Siracusa y el barroco del Val di Noto. La parte occidental es más adecuada si quieres ver Palermo, Monreale, Trapani, Marsala, Erice, las salinas e islas como Favignana.
¿Cuántos días hacen falta para ver bien Sicilia?
Para un primer itinerario con sentido, conviene dedicar al menos una semana a una sola gran zona, este u oeste. Si quieres incluir las dos costas, yacimientos arqueológicos y quizá una isla menor, necesitas más días para que el viaje no se convierta en una sucesión continua de traslados.
¿Es fácil moverse por Sicilia sin coche?
Entre las ciudades principales, sí, pero en cuanto sales de las conexiones más transitadas la logística se complica. Algunas playas, reservas, pueblos de colina y yacimientos arqueológicos son más fáciles de alcanzar con traslados ya organizados.
¿Qué no te puedes perder en un viaje a Sicilia?
Los lugares que más se repiten en un primer viaje son Palermo y Monreale, el Valle de los Templos, Siracusa, Noto, Catania, Taormina y el Etna. Si tienes más tiempo, también merecen un desvío Ragusa, Modica, Erice, Marsala y las islas menores.
¿Sicilia es también para quien busca naturaleza y trekking?
Sí. Además de las localidades de costa, hay zonas volcánicas y de montaña muy distintas entre sí. El Etna es la referencia más conocida, pero los montes Nebrodi y las reservas costeras también ofrecen senderos, paisajes más verdes de lo que se suele imaginar de la isla y una cara menos urbana de la región.
¿Qué diferencia hay entre un tour cultural y uno de playa en Sicilia?
Un tour cultural se centra en ciudades históricas, arqueología y arquitectura, es decir, Palermo, Siracusa, Agrigento, Noto o Monreale. Un viaje más de playa apuesta por costas e islas, con etapas como las Égadas o las Eolias y un ritmo menos apretado en las visitas a los centros urbanos.
¿Qué se come durante un viaje a Sicilia?
La respuesta cambia mucho de una zona a otra. En Palermo encontrarás mucho street food, en el sureste productos como el chocolate de Modica y vinos locales, mientras que en la Sicilia occidental mandan el pescado, el cuscús y el Marsala. Vale la pena entender la cocina como parte de la historia de cada territorio, no como un bloque único.
