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11 oct 2026
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Coordinador

Fabian

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8 interesados

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Faltan más de dos meses para la salida, hay 8 personas interesadas y 12 personas previstas, ¡este viaje podría llenarse pronto!

Itinerario

Este viaje a China en 10 días no es el típico recorrido por la Gran Muralla o el ejército de terracota. Aquí la idea es otra: descubrir una China más auténtica, actual y llena de contrastes.

Todo empieza en Hong Kong, una ciudad donde los rascacielos futuristas conviven con mercados locales y street food sin filtros. En pocos días pasamos del skyline infinito a lugares como Tai O, un pueblo de pescadores sobre palafitos donde la vida sigue a otro ritmo, entre casas construidas sobre el agua y escenas cotidianas que no parecen pensadas para turistas.

Después, el viaje cambia completamente. En Yangshuo, nos movemos en bici entre arrozales y caminos rurales, rodeados de montañas imposibles, y nos dejamos llevar por el río en una balsa de bambú. Es uno de esos momentos que no se explican, se viven.

Y entonces llega Fenghuang, uno de los puntos más especiales del viaje. Un pueblo de más de 300 años, con casas de madera junto al río y una atmósfera única. Al caer la noche, las linternas se encienden y el reflejo en el agua transforma el lugar en algo casi irreal.

El viaje culmina en Zhangjiajie, famoso por las montañas de Avatar, formaciones que parecen flotar entre la niebla y crean uno de los paisajes más espectaculares del mundo.

👉 No es un viaje para ver China.
👉 Es un viaje para vivirla.

Un mapa que muestra una ruta de viaje por China, comenzando en Hong Kong y Guangzhou y dirigiéndose al norte con varias paradas.
Una vista aérea de un denso paisaje urbano con rascacielos iluminados a lo largo de la costa al atardecer.

Llegada a Hong Kong

Aterrizamos en Hong Kong y el impacto es inmediato. Luces, rascacielos, humedad, gente por todas partes. Todo va rápido, todo es intenso.

De camino al hotel ya empiezan los contrastes: edificios futuristas junto a calles caóticas, olores nuevos, sonidos constantes. Es una ciudad que no intenta gustarte, simplemente te arrastra dentro.

Hoy no hay plan rígido, y eso es justo lo que lo hace perfecto. Salimos a caminar, a perdernos un poco, a probar algo local aunque no sepamos exactamente qué es.

Primera cena juntos, primeras risas y esa sensación de “esto promete”.

Un funicular rojo asciende por una vía en una exuberante ladera verde, con una vista panorámica de una moderna ciudad al fondo.

Energía, contraste y skyline

Hoy entramos en la Hong Kong más icónica, pero sin verla desde fuera.

Central es pura energía: rascacielos, trajes, ritmo frenético. Subimos por las Mid-Levels Escalator y cruzamos barrios que cambian sin darte cuenta, hasta llegar a Soho, donde todo se mezcla: cultura, diseño, vida nocturna.

Comemos en un cha chaan teng, esos diners locales donde la mezcla de culturas se nota hasta en el plato.

Después nos movemos en tranvía, lento pero perfecto para observar la ciudad de verdad. No es solo transporte, es parte de la experiencia.

Por la tarde cruzamos la bahía y el momento llega: el skyline de Hong Kong frente a nosotros. Uno de esos paisajes que has visto mil veces… pero que en directo te deja en silencio.

La noche queda abierta: cena, street food o rooftop. Aquí es donde el viaje empieza a coger forma.

Coloridas casas sobre pilotes en un pueblo se alzan sobre el agua, con barcos amarrados cerca y montañas al fondo.

Del agua al caos real

Hoy dejamos atrás los rascacielos y nos vamos a buscar otra Hong Kong.

Llegamos a Tai O, un pueblo de pescadores construido sobre palafitos donde la vida sigue otro ritmo. Casas sobre el agua, mercados locales, gente que vive sin prisa.

Aquí no vienes a ver, vienes a observar. A oler, a probar, a salir un poco de lo conocido.

Por la tarde volvemos a la ciudad, pero cambiamos completamente de escenario.

Sham Shui Po es la Hong Kong real: calles llenas, mercados caóticos, tiendas improbables y street food en cada esquina. No es bonito en el sentido clásico, pero es auténtico.

La misión es simple: probar, explorar, perderse. Y en ese caos empiezan a aparecer los mejores momentos del viaje.

Un tren blanco de alta velocidad con una franja roja viaja por las vías, con vistas al horizonte de una ciudad moderna al otro lado del agua al amanecer.

El viaje se transforma

Hoy cruzamos a China continental, y el cambio se nota.

Subimos a trenes de alta velocidad y, poco a poco, el paisaje cambia. La ciudad desaparece, aparecen campos, pueblos, montañas.

Es uno de esos momentos en los que te das cuenta de que el viaje ya no es solo una idea: está pasando de verdad.

Llegamos a Yangshuo, donde el ritmo baja y el entorno empieza a sorprender. Aquí no hay ruido, hay espacio.

Un edificio de madera domina verdes arrozales en terrazas que cubren una empinada ladera bajo un cielo brumoso.

Hoy la clave es moverse sin prisa.

Nos subimos a la bici y atravesamos arrozales, caminos rurales y pequeños pueblos donde la vida sigue igual que hace años. No lo ves desde fuera, lo vives desde dentro.

El paisaje es constante: verde, montañas imposibles y esa sensación de estar en un sitio distinto.

Por la tarde nos dejamos llevar por el río Yulong en una balsa de bambú. Sin ruido, sin prisa, solo agua y naturaleza alrededor.

Y por la noche llega uno de los momentos que marcan el viaje: hot pot. Una cena compartida donde todo se mezcla —comida, risas, caos— y el grupo empieza a sentirse de verdad.

Un pueblo antiguo con casas tradicionales de madera sobre pilotes y botes en un río turquesa, rodeado de exuberantes montañas verdes.

Hoy toca carretera, y con ella llega otra cara de China.

Atravesamos zonas menos turísticas y vemos cómo cambia el país lejos de los focos.

Llegamos a Fenghuang y parece que hemos retrocedido siglos. Casas de madera sobre el río, callejones estrechos y una calma difícil de encontrar en otros sitios.

Curiosidad: durante años estuvo relativamente aislado, lo que ha permitido conservar su estructura casi intacta.

Al caer la noche, el pueblo cambia. Luces, reflejos en el agua y una atmósfera que no necesitas explicar.

Tres farolillos rojos iluminados cuelgan sobre un canal en un pueblo palafítico al atardecer, con barcas amarradas a lo largo del agua.

Empieza lo grande

La mañana aquí no se corre.

Lo mejor es perderse: cruzar puentes pequeños, alejarse del centro, observar la vida cotidiana. Es ahí donde el lugar se vuelve real.

Después seguimos hacia Zhangjiajie, con un paisaje que poco a poco se vuelve más intenso, más vertical.

Llegamos y bajamos revoluciones. Mañana llega uno de los puntos más fuertes del viaje.

Imponentes formaciones rocosas cubiertas de vegetación verde se elevan desde un paisaje montañoso brumoso bajo un cielo nublado.

Aquí se inspiró Avatar

Hoy no se trata de ver algo bonito, sino de enfrentarse a algo que no parece real.

Las montañas de Zhangjiajie no son montañas normales. Son columnas gigantes que se elevan entre la niebla, creando una sensación casi surrealista.

Aquí se inspiró Avatar, pero estar aquí va mucho más allá de reconocer el paisaje. Es perder referencias.

Curiosidad: algunas formaciones superan los 1.000 metros y parecen flotar en el aire.

No es un día para correr, es un día para parar, mirar y dejar que el sitio haga el resto.

El horizonte de una ciudad moderna al anochecer, con un río, estelas de luces de una autopista y una torre destacada iluminada con los colores del arcoíris.

Últimos contrastes y cierre del viaje

El viaje vuelve a girar una última vez.

Puedes seguir explorando o subir a Tianmen Mountain, donde una carretera de curvas imposibles y pasarelas suspendidas llevan la experiencia aún más lejos.

Por la tarde nos movemos hacia Guangzhou, una ciudad menos turística pero igual de viva.

Última noche. Y aquí cambia todo: ya no es solo lo que ves, es lo que has vivido. El grupo, las historias, los momentos.

Es el cierre… pero también el momento en el que entiendes todo el viaje.

Una casa de madera tradicional domina los arrozales en terrazas de un verde vibrante que descienden por una ladera montañosa neblinosa.

Check-out y despedidas

Nos despedimos sabiendo que hemos vivido algo inolvidable: llenamos nuestros ojos de una belleza indescriptible y conocimos lo mejor que China tiene para ofrecer. Puede que volver a la vida cotidiana no sea fácil, pero ¡estamos ansiosos por organizar el próximo viaje con WeRoad!

Qué está incluido

  • 9 noches en habitaciones dobles compartidas

  • Todos los desayunos en los hoteles están incluidos: algunos más internacionales, otros más locales;

  • Tren de alta velocidad Hong Kong → Guilin

  • Tren Guilin → Yangshuo

  • 🚴‍♂️ Ruta en bicicleta por los arrozales de Yangshuo

  • Seguro médico - maleta (límites máximos de €10.000 Italia, €20.000 Europa, €30.000 Mundo, €50.000 EEUU/Canada)

Qué no está incluido

Vuelo I/V desde España
  • Comidas y bebidas donde no esté indicado
  • Todos los extra que quieras comprar y que consigas meter en la mochila
  • Todo lo que no se menciona en la sección "Qué está incluido"

Fondo común

El fondo común se usa para pagar las actividades y servicios no incluidas que TODOS los miembros del grupo acuerden incluyendo la parte relativa del coordinador. El importe del fondo común se entregará al coordinador y rondará los 200€. En base a las exigencias del lugar, el importe podrá variar y podría ser necesario incrementarlo, en cualquier caso se devolverá el restante no utilizado.
  • Transporte local en Hong Kong (metro, bus, ferry y tranvía utilizando la Octopus Card - 💰 Coste estimado total: 20–30 €
  • Zhangjiajie National Forest Park (montañas de Avatar) Entrada al parque donde se encuentran las famosas montañas que inspiraron Avatar. 💰 Precio: ~228–239 CNY (≈ 30–35€)
  • teleféricos / ascensores panorámicos Zhangjiajie National Forest Park (~8–15€ cada uno)
  • ianmen Mountain (opcional pero muy recomendado) Una de las experiencias más espectaculares del viaje: carretera con 99 curvas, pasarelas colgantes y el famoso arco natural “Heaven’s Gate”. 💰 Precio: ~275–288 CNY (≈ 35–40€)
  • Durante el viaje también se cubrirán con caja común: transporte urbano (bus, taxi, metro) pequeños traslados locales 💰 Coste estimado total: 20–40€
  • Fondo común del coordinador
  • Todas las actividades y extra que los participantes acuerden hacer y la parte relativa del coordinador

Cosas que saber

Descubre más sobre alojamientos, medios de transporte e información extra útil para el viaje.
  • Nos alojaremos en hoteles de 4* durante todo el viaje, elegidos por su ubicación y comodidad: el equilibrio perfecto para desconectar y recargar energías después de días intensos.

  • Info sobre habitaciones privadasVer todos los detalles

Por qué WeRoad

  • Grupos reducidos, con una media de 11 personas

  • Cambia o modifica tu viaje gratis hasta 31 días antes de la salida

  • Reserva con 0 €. Paga un depósito de 100 € al confirmarse del viaje

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Este es un viaje diseñado y realizado íntegramente por un Coordinador experimentado de WeRoad. El Coordinador se encarga de todo el viaje: desde la definición del itinerario hasta la selección del alojamiento y las experiencias in situ. A través de WeRoad puedes reservar el viaje y gestionarlo en tu área personal, como cualquier otro WeRoad.

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