Qué ver en Corea del Sur: palacios, volcanes, DMZ y mucho más

Gyeongju es la única ciudad de Corea del Sur donde está prohibido construir rascacielos. La razón: la ciudad entera es un sitio UNESCO y cualquier edificio que compitiera con los templos budistas o los túmulos funerarios de la dinastía Silla cambiaría algo que lleva 1.500 años intacto. Ese…

Team WeRoad by Team WeRoad
Publicado el: 24 Ene 2024
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fachadas azuladas de tiendas de juegos en seoul. algo que ver en corea del sur

Gyeongju es la única ciudad de Corea del Sur donde está prohibido construir rascacielos. La razón: la ciudad entera es un sitio UNESCO y cualquier edificio que compitiera con los templos budistas o los túmulos funerarios de la dinastía Silla cambiaría algo que lleva 1.500 años intacto. Ese detalle resume bastante bien lo que es el país: un lugar donde las decisiones sobre el futuro todavía negocian con el pasado. Seúl, el DMZ, Jeju, Busan — cada uno opera en un registro completamente distinto, y juntos forman un país que es muy difícil de resumir en una sola imagen.

banderas de corea del sur y detrás árboles

Seúl, la ciudad que funciona a velocidades distintas

El Gyeongbokgung es el mayor de los cinco palacios reales de la dinastía Joseon y el punto de partida lógico en Seúl. El cambio de guardia se hace dos veces al día (10:00 y 14:00, excepto martes) con uniformes de época frente a la Puerta Gwanghwamun. Hay un detalle que pocas guías mencionan: alquilar un hanbok (el traje tradicional coreano) da acceso gratuito a todos los palacios reales de la ciudad. Los establecimientos de alquiler están a pocos metros de las entradas y el precio ronda los 10-15€ por medio día.

El Changdeokgung es el menos visitado de los palacios principales y el más hermoso. Su Jardín Secreto (Huwon) requiere reserva previa porque los puestos son limitados: un bosque de 78 hectáreas con estanques, pabellones y árboles centenarios que los reyes usaban como retiro privado. Es el espacio más tranquilo del casco histórico de Seúl.

El Bukchon Hanok Village tiene más de 900 casas hanok de la época Joseon en activo como residencias privadas. Desde 2025, el tramo más fotografiado (Bukchon-ro 11-gil) está cerrado a visitantes entre las 17:00 y las 10:00. La mañana temprana, antes de que lleguen los grupos, es cuando el barrio tiene sentido. Para quien prefiere sentarse en lugar de fotografiar, Ikseon-dong es la alternativa: el mismo tipo de arquitectura hanok reconvertida en cafeterías vintage, birreries artesanales y restaurantes sin el circuito turístico de Bukchon.

La vida nocturna de Seúl tiene dos registros muy distintos. Hongdae es el barrio universitario: música en directo en la calle, pojangmacha (puestos callejeros con mesas y cerveza), comida frita y el noraebang — la cabina de karaoke privada que es el plan de noche por defecto para los coreanos. No es un escenario: es una habitación cerrada con micrófonos, pantalla y un catálogo de canciones en varios idiomas. Coste aproximado: 3-5€ por persona y hora. Gangnam, al sur del río Han, es el otro extremo: el distrito del K-pop y del K-beauty, con tiendas de marcas coreanas, clínicas de skincare y el ambiente que la canción de Psy puso en el mapa global. Para conocer mejor esta ciudad leed nuestro artículo sobre qué ver en Seúl.

rascacielos iluminados al atardecer en seoul, en corea del sur

La DMZ, la frontera más militarizada del mundo

A 60 kilómetros al norte de Seúl existe una franja de tierra de 4 kilómetros de anchura donde no entra ningún civil sin escolta militar y donde, paradójicamente, prosperan especies en peligro de extinción que en el resto de la península llevan décadas sin verse. La Zona Desmilitarizada (DMZ) que separa las dos Coreas desde el armisticio de 1953 es uno de los territorios más vigilados del planeta y uno de los santuarios ecológicos más ricos del Asia oriental, todo a la vez.

Solo se puede visitar con tour organizado desde Seúl — no hay acceso independiente. El pasaporte es obligatorio para la verificación militar. Las visitas suelen incluir:

  • Estación de Dorasan: la última parada del tren antes del Norte. Construida en la esperanza de la reunificación, tiene letreros que señalan la distancia a Pyongyang. Nunca ha transportado pasajeros civiles hacia el Norte.
  • Observatorio Dora: el único punto civil desde el que se puede observar territorio norcoreano con binoculares. El pueblo de Kijongdong, visible desde aquí, fue construido por el Norte como escaparate de prosperidad y está considerado prácticamente vacío.
  • Túnel de infiltración nº 3: uno de los cuatro túneles excavados por Corea del Norte para posibles ataques, descubierto en 1978. Se puede recorrer en parte con casco. Las paredes tienen marcas de pintura negra que el Norte aplicó para hacerlo pasar por una mina de carbón.

Algunos tours incluyen una conversación con deflectores norcoreanos. Dress code estricto: no se admiten vaqueros rotos o muy desgastados. Las fotografías solo están permitidas en zonas específicas y los guías indican cuáles son.

Busan, la segunda ciudad que no parece la segunda

Busan se llega desde Seúl en 2 horas y 30 minutos en el KTX, el tren de alta velocidad coreano. La estación de Busan es terminal de línea y está a diez minutos del barrio de Haeundae, la playa más famosa del país: 5 kilómetros de arena fina con el skyline de la ciudad al fondo. En verano es muy concurrida; en invierno está prácticamente vacía y tiene una dimensión diferente.

La Aldea Cultural de Gamcheon es el resultado de un proyecto de reurbanización que en 2009 transformó un barrio marginal en las laderas sobre el puerto en un conjunto de calles pintadas de colores con murales y galerías. Atrae muchos visitantes, lo que lo hace menos tranquilo que antes, pero las vistas sobre Busan y el mar desde los miradores siguen siendo las mejores de la ciudad.

El templo Haedong Yonggungsa es uno de los pocos templos budistas del país con acceso directo al océano: sus estructuras están construidas sobre las rocas de la costa norte de Busan. El sonido del mar dentro del recinto es lo que lo distingue de cualquier otro templo del país.

El Mercado de Jagalchi es el mercado de pescado más grande de Corea del Sur. La planta baja vende el producto fresco; la planta superior lo cocina. Se puede comprar un cangrejo o un langostino abajo y subirlo para que lo preparen, pagando solo el coste de la cocción. Un pasto de marisco completo cuesta entre 10 y 20€ por persona.

Antes de salir de Busan: el SpaLand es el jjimjilbang (baño termal coreano) más conocido del país. Apertura las 24 horas, precio entre 12 y 14€, con saunas a distintas temperaturas, zonas de descanso y restaurante interior. Los jjimjilbang no son spas occidentales: son espacios sociales donde la gente duerme, come y pasa horas con amigos. Se entra con el bañador en las zonas mixtas; las zonas de baño son separadas por sexo y se va sin ropa.

rascacielos iluminados de noche en busan, corea del sur

Gyeongju, la ciudad sin rascacielos

Gyeongju no tiene edificios altos. La normativa lo prohíbe porque el casco urbano completo está catalogado como Patrimonio de la Humanidad: dos milenios de historia de la dinastía Silla que emergen literalmente del suelo en forma de templos, pagodas y túmulos funerarios. Los 23 túmulos del parque Daereungwon son colinas de hierba suave en el centro de la ciudad que esconden las tumbas de los reyes Silla. Recorrerlos en bicicleta alquilada es el formato más habitual — y más tranquilo — para visitarlos.

El complejo de Bulguksa, a 16 kilómetros del centro, es el sitio UNESCO más importante de Gyeongju. Los 33 peldaños de la escalera de entrada representan las 33 etapas hacia la iluminación budista. La restauración de los años 70 devolvió al complejo la estructura original del siglo VIII. Conviene llegar antes de las 9:00 para verlo sin grupos.

El Donggung Palace y el estanque Woji son el contrapunto nocturno: el complejo palaciego reflejado en el agua está iluminado después de oscurecer y es el punto más fotografiado de Gyeongju, sobre todo en otoño cuando los árboles cambian de color. La entrada nocturna tiene precio diferenciado.

Gyeongju es también una de las ciudades del país donde tiene más sentido dormir en un hanok tradicional. Varias casas históricas funcionan como alojamiento — se reservan a través de plataformas locales o Airbnb. El suelo es de ondol (calefacción radiante tradicional), los colchones van directamente sobre él y los desayunos suelen incluir platos coreanos de la zona.

templo en Gyeongju en corea del sur

Jeju, la isla que no parece Corea

Jeju está a 85 kilómetros de la costa sur de la península y tiene un carácter completamente diferente al resto del país: clima subtropical, volcanes extintos, campos de lavanda y naranjos, y una lengua local (el jeju-eo) tan distinta del coreano estándar que los propios coreanos continentales la entienden con dificultad.

El Seongsan Ilchulbong es el cráter volcánico UNESCO en el extremo oriental de la isla. El ascenso dura unos 20 minutos por escaleras de piedra hasta el borde del cráter: 182 metros de diámetro, con el océano visible en tres direcciones. Al amanecer, cuando la niebla todavía está dentro del caldera, es uno de los puntos más fotografiados de todo el país. Hay que llegar antes de las 7:00 para estar en el borde cuando sale el sol.

El Jeju Olle Trail es un sendero costero de 437 kilómetros dividido en 26 tramos que circumnavega la isla. Fue incluido entre los diez mejores coastal walks del mundo. No hace falta recorrerlo entero: un solo tramo de mañana, con el océano a un lado y los campos de naranjos al otro, es suficiente para entender por qué existe ese ranking. Los tramos van de 9 a 21 kilómetros y están señalizados con un caballo azul.

El Monte Halla-san (1.950 metros) es el pico más alto del país y el volcán más grande de Corea. El ascenso se puede hacer en un día por dos rutas principales (Seongpanak o Eorimok); la cima con el lago del cráter solo se alcanza por Seongpanak y requiere salir antes de las 6:00 para no perder la ventana de acceso. La vegetación cambia con la altitud: selva subtropical en la base, pinos en media montaña, tundra alpina en la cima.

Un detalle concreto: las naranjas de Jeju son el producto más representativo de la isla y se venden en cualquier mercado por menos de un euro la pieza. En los mercados nocturnos como el de Seogwipo también hay zumo fresco.

Vista de la costa de la isla de Jeju con aguas turquesas cristalinas, rocas volcánicas oscuras en primer plano y una isla pequeña al fondo bajo un cielo azul.

Jeonju, donde el bibimbap tiene sentido

El Jeonju Hanok Village tiene más de 800 casas hanok tradicionales en activo. A diferencia de Bukchon en Seúl, aquí las casas no son residencias privadas sino espacios culturales, talleres, restaurantes y alojamientos. El barrio es más accesible y menos vigilado — se puede entrar a cualquier hora y quedarse a comer.

El bibimbap se originó en Jeonju hace varios siglos y la versión local no es la misma que se encuentra en Seúl. Se sirve en un cuenco de piedra caliente (dolsot) que sigue cocinando el arroz mientras se come. El crujiente de la base del cuenco — llamado nurungji — es parte del plato. Precio en un restaurante local: 8-12€. Se acompaña naturalmente con makgeolli, el vino de arroz ligeramente fermentado y frizzante que se produce artesanalmente en la zona y cuesta menos de 3€ el litro en las tabernas del barrio.

Los talleres de papel hanji son una de las experiencias más características de Jeonju: la fabricación de papel tradicional a mano es un proceso lento y visible que varios talleres permiten observar y practicar. El papel hanji es tan resistente que se usaba para hacer ropa, ventanas y armor. Algunos talleres venden productos finales como souvenirs a precios razonables.

A una hora de Jeonju en bus, Suwon tiene la única fortaleza amurallada completa de Corea del Sur: la Fortaleza Hwaseong, construida en 1796 y patrimonio de la Unesco desde 1997. Los 5,7 kilómetros de muralla se pueden recorrer enteros a pie en unas dos horas. La historia de su construcción — levantada para trasladar los restos del príncipe Sado, forzado a suicidarse por el rey su padre encerrándole en un cofre de arroz — es el tipo de dato que hace que una muralla no sea solo una muralla.

vista de la ciudad de jeonju, casas tradicionales coreanas y arboles

Andong y Boseong, el interior que la mayoría se salta

La Aldea de Andong Hahoe es un village UNESCO donde las casas de madera con techos de paja no son una reconstrucción: la gente sigue viviendo en ellas. El río Nakdong rodea el asentamiento en tres lados, y los campos de arroz que lo bordean tienen el mismo aspecto que hace cuatro siglos. Octubre es el mes del Festival de Máscaras de Andong — las máscaras talchum datan del siglo XII y se usaban para satirizar a la nobleza confuciana. Es uno de los festivales folclóricos más antiguos del país.

A 15 minutos en coche, la academia Dosan Seowon fue fundada en 1561 por el filósofo confuciano Yi Hwang. El complejo de piedra oscura en la orilla del río es sobrio hasta el ascetismo: ningún ornamento, ningún color. Es exactamente lo que los confucianos consideraban que debía ser un lugar de estudio. Entender Dosan Seowon ayuda a entender por qué Corea del Sur tiene una de las tasas de graduación universitaria más altas del mundo.

Las plantaciones de té de Boseong cubren las colinas de la provincia de Jeolla del Sur en hileras geométricas perfectas. El mejor momento para verlas es al amanecer o al atardecer, cuando la luz rasante proyecta sombras largas entre las filas. El té de Boseong es considerado el más fino del país y se puede comprar directamente en las plantaciones. A pocos kilómetros, el Templo Taewunsa tiene un bulevar de entrada flanqueado por cerezos — en primavera es una postal; en otoño, vacío de turistas, tiene más carácter.

calles y casas bajas en andong, ciudad que ver en corea por ser la cuna del confucianismo

Seoraksan y los parques nacionales, Corea sin asfalto

El Parque Nacional de Seoraksan, en la provincia de Gangwon, tiene crestes granitiche, cascadas y el templo Sinheungsa — una estructura de madera lacada en rojo y dorado apoyada sobre las rocas de la montaña. El parque se puede recorrer con la funivia hasta el mirador de Gwongeumseong (accesible para todos) o con senderos más exigentes hacia las cimas más altas. En octubre el fogliame es entre los más vistosi del continente asiatico: los locali si planificano i viaggi attorno a questo fenomeno.

Para llegar desde Seúl hay autobuses directos al pueblo de Sokcho (puerta del parque), con un trayecto de unas 2,5 horas. La lógica habitual es combinar Seoraksan con la costa oriental: el camino de regreso a Seúl pasa por playas menos conocidas que las del sur y por ciudades costeras que el turismo internacional apenas ha descubierto.

El parque funciona bien como cierre de cualquier ruta por Corea del Sur — después de los palacios de Seúl, los túmulos de Gyeongju y el dinamismo de Busan, meterse en un bosque donde el único sonido es el agua entre las rocas tiene un peso que no tiene en ningún otro momento del viajeVista panorámica desde el pico Ulsanbawi al atardecer, mostrando formaciones rocosas escarpadas y capas de montañas azuladas bajo un cielo despejado en el Parque Nacional Seoraksan.

Corea del Sur se entiende mejor cuando no se ve sola

Hay un momento que ocurre en algún punto del viaje por Corea del Sur — puede ser en el túnel de la DMZ, puede ser en el noraebang a las dos de la mañana, puede ser mirando los túmulos de Gyeongju desde una bicicleta — en que el país deja de ser una lista de sitios y empieza a tener sentido como un todo. Ese momento llega antes cuando se comparte con personas que también están prestando atención.

No es una cuestión de itinerario. Es que ciertas preguntas sobre la DMZ se hacen más al regreso que durante la visita. Que el bibimbap de Jeonju sabe diferente cuando alguien del grupo que ya ha comido en Seúl puede comparar. Que el amanecer en Seongsan tiene una dimensión distinta cuando hay alguien al lado que también ha madrugado para estar ahí.

Quien quiera recorrer el país con gente así puede ver qué propone WeRoad en sus viajes a Corea del Sur.Un grupo de viajeros WeRoad posa frente a la gran escultura dorada de manos 'Gangnam Style' en el distrito de Gangnam, Seúl, rodeados de edificios modernos.

 

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